Denuncian que desde mediados del año pasado a esta parte, la suba de los aranceles ha sido desproporcionada y sin parámetro alguno de referencia.
Además de las cuotas, los jóvenes deben afrontar cada año otros costos significativos durante la cursada, como fotocopias, la compra de los uniformes de trabajo y solventar el transporte para llegar hasta los lugares que se les asignan para las prácticas profesionales.