El pasado viernes en el Hospital Centenario, un caño que sale de la caldera colapsó ocasionando filtraciones a través de los techos de algunas habitaciones, por lo que debió cortarse el suministro de agua caliente en ese sector del nosocomio.
Desde entonces, algo tan elemental y necesario como higienizarse, se ha vuelto una verdadera odisea para los pacientes y sus acompañantes, que deben valerse de los escasos recursos al alcance para poder llevar adelante la estadía en las mejores condiciones posibles.
22/08/2016