Al menos 57 reclusos murieron este lunes en un motín carcelario en la localidad de Altamira, en el estado brasileño de Pará (norte), informaron las autoridades locales, precisando que 16 de las víctimas fueron decapitadas.
La rebelión empezó hacia las 7 hora local y concluyó antes del mediodía. A fines de mayo, 55 detenidos murieron en dos días de enfrentamientos en varias cárceles del estado de Amazonas, vecino de Pará.
Brasil, con 727.000 detenidos, tiene la tercera mayor población carcelaria del mundo, por apenas 368.000 plazas.
La masacre ocurrió en el Centro de Recuperación Regional de Altamira, durante la cual dos agentes penitenciarios fueron tomados como rehenes y luego liberados.
"La mayoría falleció por asfixia", informó la Superintendencia del Sistema Penitenciario del estado de Pará.
De acuerdo con las autoridades, el motín fue motivado por una pelea entre las bandas criminales Comando Classe A (CCA) y el Comando Vermelho (CV, Comando Rojo), que pugnan por reclutar presos a sus filas y controlar el tráfico de drogas y armas.
(Foto: EFE)