El mercado de alquileres en Rosario atraviesa una transformación marcada por la desaceleración en la ocupación de departamentos. Unidades que hasta hace poco se alquilaban en cuestión de días ahora pueden permanecer vacías entre uno y tres meses, un fenómeno que refleja un nuevo equilibrio entre oferta y demanda en un contexto económico adverso.
Según referentes del sector inmobiliario, el principal cambio se observa en los tiempos de colocación. Mientras que anteriormente un departamento podía encontrar inquilino en alrededor de 15 días, hoy el proceso se extiende considerablemente, incluso en zonas tradicionalmente muy demandadas de la ciudad.
José Ellena, del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (COCIR), explicó que el mercado de alquileres sigue siendo dinámico, pero está fuertemente condicionado por la situación socioeconómica general. En ese marco, señaló que la derogación del régimen anterior de la Ley de Alquileres generó un aumento significativo de la oferta, lo que modificó la lógica de negociación entre propietarios e inquilinos.
De acuerdo con ese análisis, la mayor cantidad de departamentos disponibles amplió las alternativas para quienes buscan alquilar y habilitó acuerdos más flexibles en precios y condiciones. Al mismo tiempo, la persistencia de un escenario inflacionario, con salarios que no logran acompañar el ritmo de los aumentos, limita la capacidad de absorción de la demanda y se refleja en contratos más difíciles de cerrar.
El crecimiento de la oferta responde a múltiples factores. Por un lado, propietarios que habían retirado sus inmuebles del mercado volvieron a ofrecerlos ante un esquema más libre para pactar valores y actualizaciones. Por otro, inversores que adquirieron unidades con destino al alquiler tradicional se sumaron al mercado, al igual que dueños que abandonaron el alquiler temporario al comprobar que no siempre garantiza una rentabilidad sostenida.
Ellena sostuvo además que, pese a las dificultades, el balance del último año no fue negativo para el sector. Indicó que la estabilidad del dólar aportó previsibilidad, mientras que la ausencia de créditos hipotecarios continúa siendo un obstáculo estructural para una reactivación más profunda del mercado inmobiliario. También consideró que el contexto electoral influyó en la dinámica general.
En ese escenario, desde el sector confían en que el mercado pueda mostrar una mejora progresiva durante el año en curso, aunque advierten que la evolución estará estrechamente ligada a la recuperación del poder adquisitivo.