La lengua: secretos y curiosidades del órgano que nos permite saborear el mundo

La lengua humana es mucho más que un simple músculo rosado en la boca. Es un órgano complejo que permite percibir sabores, ayuda a la masticación y deglución, y es fundamental para pronunciar palabras correctamente.


18 feb, 2026 18:32
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Curiosidades: La lengua: secretos y curiosidades del órgano que nos permite saborear el mundo

Curiosidades de la lengua

  • La lengua tiene miles de papilas gustativas, que son pequeñas estructuras que detectan los sabores dulce, salado, ácido, amargo y umami.

  • Cada papila contiene entre 50 y 100 células sensoriales, y su renovación ocurre cada 1-2 semanas, lo que asegura que siempre funcione correctamente.

  • No todas las zonas de la lengua son iguales: ciertas áreas son más sensibles a algunos sabores, aunque estudios recientes demostraron que toda la lengua puede detectar todos los gustos, no solo las “zonas” tradicionales.

  • La lengua puede cambiar de tamaño y forma a lo largo de la vida, y algunas condiciones de salud, como deficiencias nutricionales, infecciones o problemas hormonales, se reflejan en su aspecto.

  • La lengua es extremadamente sensible, capaz de detectar sabores en concentraciones muy bajas, y también ayuda a percibir la textura y temperatura de los alimentos.

  • Cada persona tiene una huella lingual única, como una especie de “huella digital” que puede ser utilizada en estudios de identificación.

  • La saliva juega un papel crucial: ayuda a que las papilas gustativas funcionen correctamente y permite que las moléculas de los alimentos lleguen a las células sensoriales.

Más allá del gusto

Además de su función en la alimentación, la lengua colabora en la comunicación verbal y en la limpieza de la boca, ayudando a remover restos de comida y bacterias. La combinación de movimientos precisos y flexibilidad la convierte en un órgano esencial para la vida diaria.

Cuidar la lengua implica mantener una buena higiene bucal, una alimentación equilibrada y revisiones periódicas con el odontólogo. Una lengua sana no solo mejora la experiencia del gusto, sino que también puede alertar sobre problemas de salud en el cuerpo.